Recluso cubano pierde un pie por negligencia de las autoridades del penal

A Pedro López Portales, más conocido en el ambiente artístico holguinero como Karachi, la Seguridad del Estado cubano lo condenó a 10 años de prisión en 2015 cuando, a propósito de la visita del Papa a esa ciudad, descubrieron que había alterado la nómina del Orfeón. El conjunto musical había sido el escogido para un concierto en la recepción de bienvenida del Santo Pontífice en Holguín. Hoy Karachi continúa en la prisión donde ya perdió un pie.

De acuerdo a un texto publicado por 14yMedio, Karachi, de 51 años y a quien hace una década le diagnosticaron diabetes, después de poco más de dos años en prisión, consiguió ser el director de un grupo de músicos aficionados. El pasado 18 de septiembre se les ordenó a los músicos que fueran a una comunidad militar para apoyar una actividad cultural dedicada a celebrar el 38 aniversario del viaje del cosmonauta Arnaldo Tamayo Méndez.

Sin embargo, para la actividad no hubo transporte, así que al grupo le tocó caminar casi 11 kilómetros a pie. Hoy Karachi se encuentra convaleciente en una cama de la sala de Angiología del Hospital Clínico Quirúrgico Lucia Iñiguez de Holguín.

“Empecé a tener mucho dolor y me sentía con fiebre –relata Karachi– pero el Mayor Alberto Riva Leal, jefe de aquel campamento, me negó todo tipo de asistencia médica. Solo cuando ya era evidente mi malestar me dejaron en la enfermería hasta que el día 24 de septiembre me trasladaron al hospital”.

En el hospital demandaron ingresarlo de inmediato, pero “El mayor Rival Leal no autorizó a que me ingresaran porque decía que no tenía hombres que se pudieran hacer cargo de mi custodia y fui a parar a la sala de penados del Hospital Lenin donde no había ni condiciones, ni especialistas para mi caso. Allí pasé una semana hasta que se me pudrió el pie”. Los médicos tuvieron que amputarle el pie.

Karachi sostiene que él es inocente. “Yo no hacía contratos ni llevaba los documentos que dieron señales de falsificación. Sin embargo, entre las casi 20 personas implicadas en el caso, fui el único que terminó tras las rejas. El director del Orfeón salió del país y se quedó”.

Los responsables de todas las demoras que agravaron su situación se excusan en reglamentos y normas de presidio. “Ellos quieren ahora salvar su responsabilidad y están dando carreras para otorgarme la licencia extrapenal. Yo solo le pido a Dios que no me sigan cortando pedazos y que me salven lo que queda de mi pie”.

No obstante su odisea de salud continúa. Karachi es frecuentemente sometido a dolorosas curas en las heridas abiertas de la pierna, por donde le administran los medicamentos. “No me ponen anestesia ni analgésicos locales porque los médicos dicen que si siento dolor es una buena noticia de que los nervios funcionan”.

Con información de : cubanet

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