“La pelota cubana y el deporte en general no tienen arreglo a corto plazo”

Como parte de la lógica sucesión de generaciones, a principio de la pasada década llegó al periodismo deportivo cubano un joven valor, Damián Lorenzo Delgado Averhoff, muchacho respetuoso y talentoso, que muy pronto se sumó a la tropa de colegas que amamos la actividad física.

Un buen día, llegando yo al Latinoamericano, se me acerca un compañero de profesión y me dice: “¿Sabes quién tocó por tercera y cogió a todo el infield movido?” (eso en nuestro léxico era que se había quedado o marchado para el exterior).

“Pues no”, dije yo; enseguida el chisme: “Damián”. “¿Bueno y qué?”, respondí yo, ajena a los chismes y que nunca me metí en esos menesteres; primero, porque no era problema mío; segundo, porque ya Damián estaba grandecito para saber lo que le convenía.

Sí me llamó la atención que ni los más agresivos hablaron mal del joven periodista, algo que asevera lo buena persona que es. Pues bien, a Damián me acerqué yo por estos días para saber sobre su vida.

“Es reconfortante saber eso. Aunque mi partida no fue tan idílica como parece. No por el hecho de que en la revista Bohemia, donde trabajaba, montaron una especie de auto de fe para excomulgarme por mi ‘traición’. Sino porque la persona encargada de montar ese show era una de las que más apreciaba, al cual quería como un padre. Pero realmente no vale la pena ni recordarlo.

Mi partida no fue tan idílica como parece. No por el hecho de que en la revista Bohemia, donde trabajaba, montaron una especie de auto de fe para excomulgarme por mi ‘traición’. Sino porque la persona encargada de montar ese show era una de las que más apreciaba, al cual quería como un padre

“Me quedo con las enseñanzas aprendidas de profesionales valiosos y la amistad de muchas personas que tuve la dicha de conocer”.

¿Cuándo y dónde te gradúas?

“Soy de la graduación de Periodismo en la Universidad de La Habana, en 2005. No fui del interior del país a estudiar a La Habana. Soy habanero de pura cepa. De La Palma, Arroyo Naranjo, y de grandecito de Las Cañas en el Cerro.

“Hago esta aclaración porque no fueron pocos los que creyeron que era de Santiago de Cuba. Todo comenzó a raíz de una entrevista que le hice a Antonio Pacheco, el Capitán de Capitanes, para Bohemia a finales de 2007.

“En ella decía que si le daban las riendas del Cuba utilizaría a casi todos los peloteros de Santiago. Aquello cayó como una bomba en La Habana. Recuerda que entonces el director del equipo nacional era Rey Vicente Anglada. Al poco tiempo destituyen a Anglada y colocan a Pacheco en su lugar para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. A partir de ahí todos empezaron a decirme que era santiaguero”.

¿Siempre te gustó el periodismo deportivo, o sencillamente te tocó?

“Soy un deportista frustrado, lo confieso. Por una razón u otra nunca llegué al alto rendimiento. En la infancia practiqué judo, béisbol, lucha libre, sóftbol y voleibol en el CVD Ciro Frías de Arroyo Naranjo. La mayor parte del tiempo lo dediqué al béisbol, donde tuve la fortuna de aprender de dos excepcionales educadores-entrenadores: Eulogio Vilanova y Ernesto ‘El Chico’ Morilla (ya fallecido).

“Con el tiempo tuve la fortuna de jugar con Rudy Reyes, Doelsis Linares, Osvaldo Fernández (el zurdo), Blas Bocourt y otros peloteros de Series Nacionales.”

¿Eso fue determinante en tu elección?

“Al final pesó. La predilección por el deporte era innata. Mi sueño era jugar en el equipo Cuba de béisbol un par de años y luego emprender el viaje a las Grandes Ligas. Siempre lo tuve claro a pesar de que por aquellos años no estaba de moda irse.

“Especializarme en otra cosa hubiera sido una locura. Recuerdo que en una de las pruebas de aptitud para entrar a estudiar periodismo, un joven profesor llamado Juan Orlando Pérez –un tipo que está fuera de liga- me preguntó qué haría si me tocaba reportar sobre la zafra azucarera.

“Le respondí que lo haría, pero que realmente aquello no estaba en mis planes. Yo lo que realmente deseaba era ser periodista deportivo.”

¿Referentes del periodismo deportivo en Cuba y en el exterior?

“Yo solía devorar todos los periódicos que caían en mis manos. Desde la primera letra hasta la última (cuando aprendí cómo se hacía el periodismo dejé de leer la prensa). Aunque siempre dedicaba más tiempo a las páginas deportivas. En ese entonces no reparaba en las firmas, sólo me interesaba el contenido.

“Con el tiempo tuve la fortuna de conocer y llamar colega a varios de aquellos que leía o escuchaba atentamente en la radio y la televisión: Sigfredo Barros, Eddy Martin, René Navarro, Jorge Alfonso (quien fue mi mentor y profesor en Bohemia) y, por supuesto, la súper polémica (e industrialista) Julita Osendi –creo que a ella la conoces.

“De fuera de Cuba te confieso que había escuchado vagamente sobre Felo Ramírez, un bayamés exaltado al Hall de la Fama de Cooperstown en 2001. Al llegar a Estados Unidos realmente comprendí la magnitud de ese gigante de la comunicación cubana, que el gobierno en la Isla había vetado por pensar diferente.

“Tuve la dicha de entrevistarlo. Lo más que recuerdo de aquellas casi dos horas de diálogo en New York era su manera tan peculiar de decirme que no le preguntara más: ‘Soñé que esta entrevista ya había terminado’.

Sueños de aquel muchacho que sigue siendo Damián.

“¿Sueños? ¡Muchos! Cada día me levanto con uno distinto. Los anoto y trato de ir por ellos. Lo que más quisiera ahora mismo es ver a mi papá, mi hermana y mis sobrinos. A ellos hace más de seis años que no los veo porque me lo impide la restricción que existe al respecto que marca en 8 el límite.

“¿Mi delito? elegir no regresar a Cuba después de cumplir con la cobertura de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011. Es curioso cómo algunos gobiernos abogan por hacer muros para que nadie entre y otros levantan muros para que nadie se vaya.

Es curioso cómo algunos gobiernos abogan por hacer muros para que nadie entre y otros levantan muros para que nadie se vaya.

“Ni te imaginas cuánto quisiera una Cuba donde la gente no se pelee por pensar diferente, donde exista cultura del debate y de una vez por todas dejemos de mirar la paja en el ojo ajeno para enfocarnos en que la nación prospere y que cada persona se le respete su individualidad”.

¿Te hubiera gustado tener otra profesión?

“Bueno, además de deportista y periodista, hubiera disfrutado ser cantante o baterista. Soy un apasionado de la música. No tengo banderas con la música. Afortunadamente, no hice carrera porque soy malísimo”.

¿Qué haces actualmente?

“Ahora mismo soy editor de noticias en sitio en español de ESPN, una compañía de medios que maneja canales de televisión por cable, satélite, radio, documentales, revistas y libros relacionados con el deporte.

“Esta es una gran escuela. Aquí todos los días aprendes algo. Es como estar en las Grandes Ligas del periodismo deportivo. Ya llevo casi seis años. Empecé como editor multimedia y tras dos años pasé al grupo Editorial.

“Trabajo fundamentalmente con MLB, NBA, Boxeo y Deportes Olímpicos. Ahora mismo estoy escribiendo una sección semanal que se llama ‘La Novena sobre las Grandes Ligas’ y esporádicamente –por una cuestión de tiempo- opino sobre boxeo.”

¿Cuáles son los deportes que más te gustan para cubrir periodísticamente?

“El béisbol, voleibol, boxeo y atletismo. Pero el que más disfruto ver es el voleibol. Es una lástima que acá el voly no sea muy importante. Soy de la generación que se enamoró de ese deporte gracias al equipo que el profesor René Navarro bautizó como Las Espectaculares Morenas del Caribe.

“Acá no se conoce mucho de ellas, pero sigo creyendo que aquel grupo que ganó tres Juegos Olímpicos y dos Mundiales entre 1992 y 2000 es el equipo latinoamericano más dominante de la historia. Y fíjate que hablo de cualquier deporte, incluido el fútbol. (Ciento por ciento de acuerdo con mi entrevistado)”

¿Cuántos años estuviste en Cuba y en qué medios?

“Ejercí en Cuba entre 2005 y 2011 en la revista Bohemia. Ese fue mi cuartel general y mi escuela junto a Jorge Alfonso, quien me enseñó muchísimo sobre esta profesión.

“También escribía guiones de una revista informativa y editaba notas en Radio Habana Cuba. De estudiante pasé la mayor parte del tiempo entre el semanario Trabajadores con el General Oviedo (Abelardo Oviedo, veterano periodista querido por todos) y en la Redacción Deportiva de la Televisión Cubana, junto contigo, Ernesto Ruíz Ramos –quien fue mi tutor de tesis y a quien le estoy eternamente agradecido-, Carlos Alberto González y un grupo grande de trabajadores que estimo muchísimo”.

Tú fuiste de los que enseguida se sumó al grupo de los periodistas deportivos que viajaba. ¿Cuántas coberturas nacionales e internacionales hiciste?

“Afortunadamente. Recuerdo que al graduarme alguien de la televisión me dijo que me quedara en el Sistema Informativo y cuando le comenté que me iba para Bohemia lo primero que me dijo fue: ‘Pero allí no se viaja’.

“Te digo con la mayor sinceridad del mundo que en ese momento mi interés era aprender a hacer periodismo. Por casualidades de la vida pude a los dos años de graduado participar en la cobertura de los Panamericanos de Río de Janeiro.

“Fue una experiencia increíble. Luego estuve en los Olímpicos de Beijing y cerré el ciclo con los Panamericanos de Guadalajara.

“Cubrí también Series Nacionales de Béisbol (4), Vueltas Ciclísticas a Cuba (4), Ligas Mundiales de Voleibol (5), Torneos Playa Girón (4) y Córdova Cardín de boxeo (4), entre muchos otros”.

¿En qué año y viaje decides quedarte? ¿qué hiciste?

“¡Uf! Pregunta difícil. Creo que empecé a tomar la decisión después de regresar de Río de Janeiro. En la urbe brasileña noté que el mundo no se parece a lo que en Cuba te enseñan. Voy a tomar prestada una frase de un amigo que solía decirle a su hijo cuando viajaba: ‘Mira y no compares’.

En la urbe brasileña noté que el mundo no se parece a lo que en Cuba te enseñan

“Él tenía toda la razón. Finalmente tomé la decisión de no regresar después de la cobertura de los Juegos Panamericanos de Guadalajara en 2011. Esperé al último día y me ‘extravié’.”

¿Cómo llegas?

“Cuando llegas a Estados Unidos partes de cero. Afortunadamente, tengo la mejor familia del mundo, que sin ellos hubiera sido imposible. Por regla general lo que hiciste en Cuba no vale para conseguir empleo. En Miami trabajé en una agencia empleadora que lo mismo me mandaba a poner tapas de pomos, que cargar cajas de chocolate o poner andamios.

Por regla general lo que hiciste en Cuba no vale para conseguir empleo

“De ahí pasé a almacenero a tiempo parcial en una compañía de equipos de oficina, mientras que el resto del tiempo lo usaba para trabajar en las madrugadas en Publix (una tienda de víveres). “Durante ese periodo no dejé de aplicar a cuanta posición de mi perfil abriera. Un día recibí la llamada de ESPN para trabajar en el grupo de Multimedia. Acepté y cambié el calorcito de Miami por el frío agobiante de Bristol, un pueblo de Connecticut que un colega suele llamar ‘Quivicán con McDonalds’. Estuve dos con ese grupo hasta que me moví al grupo Editorial a finales de 2014”.

¿Y el inglés?

“Esa es una guerra en desarrollo. He evolucionado muchísimo, pero estoy convencido de que puedo mejorar más. De hecho, continúo estudiándolo. En esta latitud es imprescindible para todo”.

¿Por qué decidiste no regresar?

“Porque la vida es una sola y no se puede desperdiciar por el capricho de alguien que se proclame virtuoso. Si en 60 años no han sido capaces de sacar a flote a la nación, ¿a qué esperan para dar un paso al costado?”

Si en 60 años no han sido capaces de sacar a flote a la nación, ¿a qué esperan para dar un paso al costado?

Dejar tu gente, tu familia a la que amas tanto, ¡cuán difícil es! ¿Qué es lo que más extrañas?

“Es muy difícil. Yo extraño todo. Estar lejos de la familia, los amigos, es doloroso. Y lo más indignante es que te impida el regreso un grupo de personas que se autoproclama con el derecho divino de negarte la entrada al país. Y luego, esas mismas personas, se llenan la boca diciendo que son los más democráticos y humanistas.

Lo más indignante es que te impida el regreso un grupo de personas que se autoproclama con el derecho divino de negarte la entrada al país. Y luego, esas mismas personas, se llenan la boca diciendo que son los más democráticos y humanistas

“Yo estuve dos años y medio sin ver a mi hija. Ese tiempo nadie me lo devuelve. No soy yo solo, hay un grupo grandísimo de profesionales que no puede regresar por esa famosa ley de los 8 años. Es sencillamente duro.”

¿Cómo escapaste de tanta tristeza?

“Pude soportarla gracias a mi tía Lorenza y mis cuatro primos (y su familia). Sin ellos no hubiera llegado muy lejos. Y también a un señor -y a su familia- que seguramente conoces y para mí es un ejemplo como periodista y ser humano: Jorge Álvarez”.

(Gran periodista y excelente persona, al igual que su hermano Ubaldo, ex jugador de los Industriales).

Deporte cubano, en particular la pelota, desde tu óptica, ¿tiene arreglo con los actuales preceptos? ¿hay que cambiarlo todo? ¿por qué aferrarse a no dejar competir a todos los que han tomado otros caminos? ¿no es nadar contra la corriente, algo que casi siempre hemos hecho?

“La pelota cubana y el deporte en general no tienen arreglo a corto plazo. Les aqueja el mismo mal. Nos quedamos varados en el siglo XX.

“Lo primero que necesita el deporte es que quienes dirigen se convenzan de que vamos mal: ¡de espalda al mundo! Sin ese convencimiento, continuaremos en la misma situación.

“Segundo: se debería empezar el trabajo por la base. Recuperar el eslabón medular. Por ahí empieza todo. Son los cimientos. Pero, ¿cómo hacerlo si los buenos entrenadores están ‘prestando’ su ayuda en el extranjero? Pues, garantízales a esos formadores un salario decente y las condiciones mínimas para que ellos no tengan que pelearse por ir a otras naciones a prestar su ‘desinteresada’ ayuda.

“Tercero: Todos los atletas deberían tener el derecho de gestionar (a través de un agente que vele por sus intereses personales y no por Cuba Deportes, entidad a la que solo le interesan los suyos y la confiabilidad ideológica) contratos profesionales y pagar los respectivos impuestos, los cuales podrían utilizarse para el propio desarrollo del deporte.

“Cuarto: Todo atleta cubano, o con raíces cubanas, debería tener el derecho de integrar la selección nacional (a los grandes eventos) siempre y cuando su rendimiento se lo permita. Son cubanos y nadie tiene el derecho a vetarlos. Los de allá no son más o menos cubanos que los que vivimos del lado de acá del charco.

“Mira el recibimiento que le dieron a los Pito Abreu, Alexei, Puig y todos los que fueron con la delegación de MLB. Y más recientemente la visita de Aroldis Chapman a Holguín; por ahí andan los videos. Las muestras de cariño y respeto fueron espontáneas. ¿Conoces algún lugar del mundo donde el pueblo trate con admiración a los ‘desertores y traidores’?

“Quinto: Encontrar dirigentes para el movimiento deportivo que se preocupen realmente por los problemas de los atletas, no por la confiabilidad política de éstos y las prebendas que deja el puesto.

Encontrar dirigentes para el movimiento deportivo que se preocupen realmente por los problemas de los atletas, no por la confiabilidad política de éstos y las prebendas que deja el puesto

“Sexto: Recontar la historia del deporte cubano. Muchos deportistas apenas se conocen entre los más jóvenes porque simplemente cometieron el delito de ser profesionales. ¿Podría llegar a 50 puntos, pero sería demasiado para los lectores”.

¿Estás feliz en la actualidad?

“Siempre falta algo. Aquí o allá, pero no me quejo”.

Después de lo que me has dicho, dudo mucho que estés arrepentido de haberte marchado.

“Nada de arrepentimientos, incluso, pienso que debí hacerlo antes. Ojalá que muchos hagan lo mismo, que se den la oportunidad de probarse y luchar por sus ideas y bienestar personal”.

Para bajar un poco la presión cierro con una pregunta difícil pero necesaria, con la cual despido al muchacho decente y callado que demostró siendo apenas un estudiante, el buen periodista que se avistaba en el futuro; futuro que él se encargó de encaminar a su gusto.

¿Mejores deportistas cubanos de todos los tiempos?

“No voy a incluir a muchos peloteros en esta lista porque ellos no compitieron contra los mejores de su deporte en su época. La mayoría son mis ídolos, y estoy convencido que varios hubieran jugado en las Grandes Ligas y alcanzado el estatus de estrella, pero eso no deja de ser una suposición.

“No pasó, y ellos deberán cargar con ese sambenito. Antes de 1959 es fácil: el esgrimista Ramón Fonst, el ajedrecista , el púgil Kid Chocolate y el pelotero Martín Dihigo.

“Después del 59 incluyo al pelotero Luis Tiant, el boxeador Teófilo Stevenson (entonces el boxeo profesional y el amateur eran muy parecidos), el saltador de altura Javier Sotomayor, la corredora Ana Fidelia Quirot, la voleibolista Mireya Luis, la judoca Driulis González y el luchador Mijaín López.”

Tomado de: cibercuba

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